Tucumán volverá a ser, una vez más, una plaza activa dentro del calendario internacional del tenis, en el marco del ITF World Tennis Tour. Del 2 al 8 de marzo, Yerba Buena albergará el torneo M25, una competencia que ya se convirtió en parte del recorrido habitual de este tipo de certámenes y que tendrá su instancia clasificatoria los días 28 de febrero y 1° de marzo. 

El certamen se disputará en las instalaciones del club Las Lomitas y significará el segundo año consecutivo que este torneo se desarrolla en la ciudad. “Es una continuidad de los torneos internacionales que venimos realizando. El año pasado tuvimos un M25, un Challenger y luego un WTA. Este año empezamos nuevamente con el M25 en Yerba Buena”, explicó Augusto Arquez, presidente de la Asociación Tucumana de Tenis.

En ese sentido, el dirigente remarcó que el trabajo previo no se limita únicamente a lo deportivo. “Nos estamos poniendo a punto con el club, con los sponsors y con toda la organización. Ya es un producto consolidado en la provincia y eso facilita el trabajo, aunque no deja de ser muy exigente”, señaló.

La competencia reunirá a jugadores ubicados aproximadamente entre los puestos 220 y 600 del ranking mundial, aunque los nombres definitivos se conocerán en las semanas previas. “Eso se termina de definir sobre el cierre de las inscripciones, después de los torneos que se juegan en Buenos Aires. Recién ahí se confirma el listado final”, detalló Arquez.

En cuanto al público, la expectativa también es alta. El complejo cuenta con tribunas para unas 300 personas en cada una de las canchas principales y, para las jornadas decisivas, se sumarán estructuras adicionales. “Creemos que a lo largo de toda la semana pueden pasar entre 3.000 y 3.500 personas”, estimó el titular de la ATT. El acceso será gratuito durante gran parte del torneo, mientras que en el turno tarde-noche la entrada tendrá un valor de 5.000 pesos.

Tucumán afianza su lugar en el circuito con un nuevo torneo internacional

Más allá de lo deportivo, uno de los ejes centrales vuelve a ser el impacto económico y turístico que genera el evento. “Vienen más de 80 jugadores, con entrenadores, familiares y equipos de trabajo. Son alrededor de 250 personas que no son de Tucumán y que se quedan toda la semana. Eso deja dinero en la provincia y fomenta el turismo deportivo”, remarcó.

Sostener este tipo de competencias, sin embargo, requiere de una estructura importante. “Es mucha gestión. Son dos meses de trabajo intenso, con más de 15 personas dentro de la producción. Hay gente dedicada exclusivamente a la venta de sponsors y un mes o más de preparación de las canchas, vestuarios e iluminación para cumplir con las normas internacionales”, explicó Arquez.

En paralelo, la Asociación Tucumana de Tenis trabaja en un objetivo a mediano plazo: la posibilidad de que Tucumán vuelva a albergar un torneo WTA 125. “Existe la intención y el interés de que se pueda jugar acá. Estamos trabajando para reunir los avales económicos necesarios. Si se dan las condiciones, sería un salto muy importante para la provincia”, aseguró. 

Consultado sobre los plazos máximos para conseguir esos avales y confirmar la sede, Arquez se mostró confiado. “Tenemos hasta mayo para poder presentar los avales económicos y confirmar la sede. De nuestra parte, estamos convencidos de querer llevarlo a cabo”, anticipó.

Mientras tanto, el M25 aparece como una nueva oportunidad para ratificar el camino recorrido. Con experiencia acumulada, estructura organizativa y un público que acompaña, Yerba Buena se prepara para volver a recibir al tenis internacional y seguir posicionando a Tucumán dentro del mapa del circuito profesional.